Resultados de la Encuesta21
Caracterización de la muestra
Considerando los objetivos del presente estudio, la base de encuestas brutas que se utilizó para extraer los datos necesarios para la presente investigación se compone sólo de aquellos sujetos que respondieron a la encuesta situada en Internet desde el día 30/09/07 a partir de las 23:03 hs. hasta el día 03/10/07 a las 12:25 hs.
La base arroja en este período de tiempo un total de 171 encuestados, los cuales se agruparon por edad y se seleccionó para analizar los datos en esta investigación sólo aquellos sujetos en edad comprendida entre 29 y 40 años, por ser esa la categoría de edad comprendida en el presente estudio, los adultos jóvenes. 22
Finalmente la muestra comprendida en este rango de edad quedaría filtrada a un total de 113 encuestas respondidas. (Ver tabla 1 en anexo)
En relación con la variable Sexo, se podría decir que esta muestra estaría sobrerepresentada por las mujeres con un 63.7 % sobre el total.
Respecto de esto se podría inferir que las mujeres presentarían una aceptación un tanto mayor que los hombres a responder a este tipo de encuesta. (Tabla 2)
Respecto del Estado Civil, la muestra se compone de un 52 % de solteros, seguidos por un 22% de casados y un 12.4% de los sujetos unidos de hecho. (tabla 3)
Se podría destacar que del total de sujetos solteros de la muestra (52%) el 42.4% vive solo, el 37.9 % convive con sus padres y sólo el 11.9% con su pareja. (tabla 7)
Respecto del Nivel de Educación de la muestra analizada, más de la mitad (61.9%) son universitarios, a lo que se agrega un 15.9% que no terminaron sus estudios universitarios. (tabla 5)
En el Estado de convivencia (tabla 4) se encontraría que un 45% de los sujetos conviven con su pareja, seguido de un 26.5% que viven solos y 19.5% que convive con sus padres.
Si se cruza la variable Estado de Convivencia con Estado Civil (tabla 6) se encuentran como datos sobresalientes que:
- el 45% de los sujetos que conviven con su pareja, la mitad (49%) se encuentran casados.
- del 26.5% de sujetos que viven solos, el 83.3% presenta un estado civil soltero y el resto separado o divorciado.
- el 100% de los sujetos que viven con sus padres son solteros.
Análisis de los resultados
Del total de los 112 sujetos que respondieron a la pregunta: “En este momento ¿Consideras que estás comprometido en una relación de pareja?” encontramos que 65 encuestados (58%) respondieron que SI y 46 (41.1%) NO.
Esta cifra resulta llamativa considerando que son sujetos adultos jóvenes entre 29 y 40 años, lo que a su vez sería un argumento a favor de la inferencia planteada en los antecedentes del presente estudio a cerca de que existiría una marcada tendencia, que al parecer estaría en incremento, a estar en la vida adulta sin pareja.
En este punto se presentan diferencias según el sexo. El porcentaje de mujeres que no están en pareja (47%) resulta en ser proporcionalmente mayor al de los hombres (13/40=32.5%) (Tabla 14).
Además, de este 41.1% que no está en pareja al momento de la encuesta, el 60.8% se reconoce como buscando pareja; esto podría pensarse como un argumento a favor de la inferencia planteada al desarrollar el fenómeno single es decir que existiría un grupo frecuente y quizás creciente de sujetos que por diversos motivos quieren conformar una pareja y no lo consiguen; y que aún no ha sido suficientemente estudiado aquellas características psicológicas que al parecer podrían dificultar la conformación de pareja en la vida adulta. (Tabla 12).
En la forma de responder a esta pregunta no se detectan variaciones según sexo, es decir que tanto las mujeres como los hombres que respondieron la encuesta se reconocen buscando pareja en proporciones similares. (Tabla 14)
La inferencia planteada resultaría aún más contundente considerando que aquellos sujetos que no están en pareja, respondieron que les agradaría en el futuro llegar a conformar una en el 100% de los encuestados. Esta preferencia no presentó variaciones en aquellos sujetos que están en pareja al momento de la encuesta, es decir que cuando ellos estaban solos, también le agradaba la idea de llegar a conformar pareja en el futuro.
Este dato llevaría a pensar que aún no se ha renunciado a la expectativa de llegar a conformar una pareja en la vida.
En la pregunta 29: “¿Alguna vez tuviste dudas de que pudieras enamorarte?” se encuentran diferencias según sexo.
Los hombres tienden a responder que “algunas veces lo han pensado” en el 46.2% de los casos y otro tanto que “nunca tuvo esas dudas” en el 43.6%.
Mientras que las mujeres, si bien en un 41.8% de los casos responden -como los hombres- que algunas veces lo ha pensado, el porcentaje de mujeres que nunca tuvo esas dudas desciende al 26.9% y se le agrega un 14.9% que responde que
frecuentemente ha tenido esas dudas, opción que en el caso de los hombres no fue elegida por ninguno. (Tabla 16)
Esto llevaría a pensar que las mujeres tendrían cierta tendencia mayor que los hombres a llegar a tener dudas a cerca de que puedan llegar a enamorarse, aunque habría que ser cauteloso en esta afirmación y tener presente que la muestra está sobrerepresentada por mujeres.
Si se cruza esta variable con la pregunta si está comprometido en una pareja al momento de la encuesta se encuentra que:
- los hombres que SI están en pareja tienden a responder que cuando estaban solos nunca tuvieron dudas sobre su posibilidad de enamorarse en el 46.2% de los casos, seguido de un 42.3% que tiende a responder que algunas veces las tuvo.
- En cambio las mujeres que SI están en pareja tienden a responder que cuando estaban solas algunas veces habían tenido esas dudas en el 44.4% de los casos, seguido de la opción nunca tuve esas dudas que este caso desciende al 30.6%. Estos porcentajes descienden en el caso de las mujeres porque aparece, a diferencia de los hombres, un 11.1% de mujeres que responden que frecuentemente han tenido esas dudas.
En los casos en los que NO están en pareja al momento de la encuesta estas cifras varían tanto en los hombres como en las mujeres:
- Los hombres que NO están en pareja tienden más bien a responder que algunas veces han tenido esas dudas en un 53.8% de los casos y el porcentaje de sujetos que responde nunca haberlas tenido desciende levemente al 38.5%.
- En el caso de las mujeres que NO están en pareja también sigue la tendencia a responder que algunas veces tuvieron esas dudas pero en este caso desciende al 38.7%. Resulta significativo aquí que el porcentaje de mujeres que responde que frecuentemente siente dudas de que pueda enamorarse aumenta al 19.4%.
En relación con estas cifras se podría concluir en la muestra de sujetos analizada lo siguiente:
- Las mujeres refieren haber tenido dudas de manera más frecuente que los hombres sobre sus posibilidades de enamorarse.
- Los sujetos que NO están pareja en ambos sexos tienden a referir con más asiduidad que en aquellos sí lo están, que alguna vez han dudado de que puedan llegar a enamorarse.
- En algunas mujeres que están sin pareja estas dudas ya tienden a ser frecuentes.
Por lo planteado se podría concluir que, en los sujetos que están sin pareja, existiría por lo menos algún nivel de preocupación respecto a la posibilidad de que alguna vez puedan llegar a enamorarse.
Esto a su vez podría explicar el alto nivel de participación logrado en las encuestas.
Si se cruzan estos datos con la pregunta “¿Alguna vez pensaste que nunca podrías llegar a conformar y mantener una pareja?” (Tabla 17) se encuentra que:
- Los hombres que están sin pareja tienden a responder que alguna vez puede ser que lo hayan pensado en el 46.2% de los casos; mientras que aquellos que sí están en pareja se distribuyen entre esta opción, en el 33.3% de los casos, y el 37% que responde nunca haberlo pensado, cuando deba ser será.
- Las mujeres que están sin pareja tienden a responder a la pregunta a veces, y puede que me pregunté por qué… en el 36.4% de los casos, seguido de un 33.3% que responde alguna vez puede ser que lo haya pensado. Esto se diferencia en el caso de aquellas que sí están en pareja, donde responden preferentemente “alguna vez puede ser que lo haya pensado” en el 52.6% de los casos, seguida de la opción nunca lo pensé… creo que cuando deba ser será en el 21.1% de los casos.
En comparación con la pregunta anterior, aquí también se puede ver una tendencia mayor en los sujetos que están sin pareja, a referir que a veces o algunas veces han pensado que nunca podrían llegar a conformar y mantener una pareja.
Nuevamente en el caso de las mujeres esta tendencia se acentúa, y más aún en aquellas que están sin pareja, donde incluso ya llegan a reconocer que a veces piensan en que nunca podrán llegar a conformar pareja y que incluso pueden que se pregunten porqué.
Si se analizan estos datos a la luz de los anteriores, a saber, que el 100% de los sujetos de esta muestra que está sin pareja aún conserva como expectativa llegar a conformarla en el futuro, se podría pensar que existirían sentimientos de inquietud por la ausencia de pareja cuando no de incomodidad y/o malestar, que pudieran ser manifiestos o no, por intentarlo y no conseguirlo y que esto sería más acentuado todavía en las mujeres que están sin pareja.
Respecto de este último punto se podría plantear que esta situación estaría atravesada por condiciones socioculturales vinculadas a las diferencias de género.
Al parecer en esta muestra, las mujeres, a diferencia de los hombres, tenderían a pensar de manera más recurrente que nunca llegarían a conformar una pareja y mantenerla, a los que se le sumaría también de dudas, en algunos casos ya frecuentes, de que pudieran enamorarse.
Cuando se le pregunta a los sujetos sin pareja si recibe algún tipo de presión social por su soltería el 57.6% de las mujeres responde que algunas veces, mientras que en los hombres las respuestas se dispersan respondiendo en igual medida nunca y algunas veces. (38.5%) (Tabla 18)
Surgen datos interesantes en los sujetos que están en pareja respecto a la pregunta: “¿Consideras que una persona sin pareja recibe algún tipo de presión social por estar solo/a?”. Llamativamente y a diferencia de los anteriores, los que están en pareja tienden a responder frecuentemente con mayor asiduidad que en los sujetos sin pareja, tanto en los hombres como en las mujeres (32.3% en este caso contra 21.7% para los que están sin pareja).
El 64% de los hombres en pareja responde algunas veces, siguiendo esta vez como segunda opción frecuentemente en un 20% de los casos.
En el caso de las mujeres que están en pareja, estas dos opciones se aproximan aún más, encontrando que el 48.6% responde a veces, seguido de un 40.5% que responde frecuentemente.
Resulta significativo que tanto los que están en pareja como aquellos que no lo están al momento de la encuesta tienden a considerar, en un poco más de la mitad de los casos (54.8% para el primero y 52.2% para el segundo) que a veces, en contadas ocasiones sociales, una persona que está sin pareja recibe algún tipo de presión social por estar solo/a.
Los sujetos que están en pareja, tienden a considerar en mayor proporción que la presión social que recibe una persona por estar sola llega a ser frecuente. (32.3%)
Esta tendencia en el caso de las mujeres que están en pareja se acentúa, llegando a responder a esa opción en el 40.5% de los casos.
En otras palabras, las mujeres que están en pareja de la presente muestra consideran en mayor medida que las otras que una persona sin pareja recibe presión social por estar solo/a.
En relación a la pregunta cómo se siente o sentía en su ausencia de pareja (Tabla 19), a lo largo del cuestionario se realizan dos preguntas que indagan este punto una al comienzo y otra después, a fin de observar si se presentan variaciones en las respuestas a medida que el sujeto se familiariza con las preguntas y la movilización afectiva que pudiera llegar a despertarle.
Los datos arrojan que en los sujetos que están en pareja no hubo variaciones importantes entre la primera vez que se realizó esta pregunta y la segunda ni tampoco se presentaron variaciones marcadas según sexo.
- En la primera oportunidad la respuesta más elegida por los sujetos fue que cuando estaba solo/a, a veces sentía la necesidad de estar en pareja con el 31.7%.
- La segunda vez que se pregunta esta preferencia se repite pero con una tendencia más marcada, ya el 51.6% respondió así.
En los sujetos que no están en pareja: (tabla 19)
- La primera vez que se pregunta, la respuesta más frecuente con el 39.1% de los casos fue que a veces tengo ganas de estar en pareja pero no mucho, siguiendo con un 26.1% la respuesta: siento expectativas e inquietud por estar en pareja.
Aquí ya se presentan leves variaciones según sexo, ya que los hombres que están sin pareja tendieron más a responder que sienten expectativas e inquietud por estar en pareja con un 38.5%; mientras que las mujeres tendieron a contestar que a veces tienen ganas de estar en pareja pero no mucho con un 42.4%.
- En la segunda vez que se pregunta las respuestas cambian en los que están sin pareja, apareciendo dos valores modales:
- El 37% que reconoce que a veces siente la necesidad de estar en pareja, similar en este caso a los que están en pareja.
- Seguido por un 32.6% que a veces tiene solamente ganas de estar en pareja pero no mucho.
Tanto en los hombres como en las mujeres se presentan dos valores modales. En las mujeres esta tendencia se mantiene similar, sin embargo los hombres responden como valores modales que, más que tener ganas a veces de estar en pareja, sienten expectativa e inquietud por estarlo por un lado y necesidad por el otro, con igual proporción de respuesta en ambos (38.5%).
Es decir que en los sujetos que están sin pareja se podrían identificar dos grupos de acuerdo a las sensaciones que refieren respecto a la ausencia de pareja:
- Aquellos que en primera instancia refieren sólo sentir a veces ganas de estar en pareja pero no mucho, y que en una segunda instancia responden lo mismo. (al igual que los sujetos que están en pareja)
- Aquellos que en una primera instancia refieren solo sentir a veces ganas de estar en pareja pero no mucho pero que ya en una segunda reconocen que en realidad sienten la necesidad de estar en pareja.
Respecto del primer grupo se podría inferir que quizás estos sujetos se encuentren sin pareja por una genuina elección de tal condición, y que corresponderían al grupo que está sin pareja y que se reconoce que no la está buscando.
Mientras que el segundo grupo correspondería a los sujetos que refieren que sí están buscando pareja y que ante la primera pregunta que indaga sobre su sensación de estar en pareja y lo conecta con tal necesidad tiende a defenderse, quizás ante una sensación de vulnerabilidad, que lo llevaría a resistirse y a responder que a veces tienen ganas de estar en pareja pero no mucho.
A medida que el cuestionario avanza y el sujeto logra cierta familiaridad con las preguntas, la resistencia disminuiría y el sujeto se podría mostrar más vulnerable, en el sentido de que podría reconocer de que a veces siente la necesidad de estar en pareja y la idea le gusta.
Aparentemente habría en una parte de los sujetos que están sin pareja una tendencia a no mostrarse “necesitado” en su condición de soledad, siendo aparentemente esta tendencia más marcada en las mujeres que en los hombres.
Además se podría pensar que ambos grupos dentro de la muestra, los que están en pareja y los que no lo están, ofrecerían cierta resistencia a reconocer y manifestar su propia necesidad de estar en pareja, en los casos de que la hubiera, aunque en los sujetos que sí están en pareja tenderían a manifestarla más.
Si se cruzan las respuestas a ambas preguntas con la pregunta que indaga a cerca de si está o no buscando pareja, tanto en los sujetos que están solos como en los que no, se podría contrastar el argumento antedicho. (Tabla 20)
De esta manera se encuentra que en los sujetos que NO están en pareja, los que refieren que sí la están buscando en la primera pregunta responden preferentemente a veces tengo ganas de estar en pareja, pero no mucho con el 35.7%, siguiendo la opción siento expectativas e inquietud de estar en pareja con el 28.6%.
Sin embargo, los que no están buscando pareja en su mayoría responden a veces tengo ganas de estar en pareja, pero no mucho con el 44.4%.
En la segunda instancia de pregunta se observa claramente que los que sí están buscando pareja tienden a responder preferentemente a veces siento necesidad de estar en pareja y me gusta la idea con el 42.9%, mientras que los que no están buscando continúan respondiendo a veces tengo ganas de estar en pareja, pero no mucho pero estar vez el porcentaje se acentúa en la mitad de los casos. (Tabla 20)
En relación con la actitud frente a la falta de pareja los sujetos de la muestra presentan tendencias similares de respuesta entre los que tienen pareja y los que no. (Tabla 21) En este caso las diferencias se presentarían más bien según el sexo:
- Poco más de la mitad de los hombres que están sin pareja refieren que tienen interés de conocer a alguien con quien pudieran llegar a conformar una pareja y estar bien.
- En el caso de las mujeres el porcentaje de respuesta a esta opción asciende al 66.7%.
- En los hombres, la segunda opción, con el 38.5% de respuesta, es solo espero a ver qué se presenta, a quien encuentro y de ahí me dejo llevar a ver qué surge.
- En el caso de las mujeres esta opción le sigue a la primera pero sólo con el 27.3%.
Esto llevaría a pensar que las mujeres que están sin pareja manifestarían mayor interés que los hombres por conocer a alguien con quien pudieran llegar a conformar una pareja y estar bien, aunque tendrían mayores resistencias que ellos a manifestar la necesidad de estar en pareja en el caso de que la sintieran.
Respecto de las ventajas y desventajas de estar en pareja y estar solo, se encontró lo siguiente (Tablas 22):
| Sujetos que NO tienen pareja | Sujetos que SI tienen pareja | ||
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Estar SOLTERO |
Principal ventaja |
Mayor libertad de elección y decisión (43.5%) seguido de la facilidad para compaginar vida personal y profesional/laboral (30.4%) | La facilidad para compaginar vida personal y profesional/laboral (44.4%) seguido con la mayor libertad de elección y decisión (36.5%) |
|
Mayor desventaja |
La sensación de soledad en algunas ocasiones (63.6%) seguido por la falta de apoyo emocional (22.7%) | La sensación de soledad en algunas ocasiones (47.6%) seguido por la falta de apoyo emocional (41.3%). | |
|
Estar en PAREJA |
Principal ventaja |
El sentirse acompañado en la vida (81.8%) | El sentirse acompañado en la vida (69.8%) |
|
Mayor desventaja |
La menor libertad para elecciones y decisiones (34.9%) La dependencia: de espacios, tiempos, emocional. (32.6%) | La menor libertad para elecciones y decisiones (37.3%) La dependencia: de espacios, tiempos, emocional. (37.3%) |
|
En otras palabras, mientras los sujetos que están sin pareja consideran como principal ventaja de su condición la mayor libertad de elección y decisión, los que se encuentran en pareja encuentran la ventaja en la posibilidad de compaginar más fácilmente la vida personal y profesional/laboral.
Si se cruzan las variables ventajas y desventajas de estar soltero o estar en pareja, se encuentra que:
- Aquellos sujetos que están sin pareja y valoran como principal ventaja de la soltería la libertad de elección y decisión, son los mismos que valoran como desventaja la sensación de soledad en algunas ocasiones.
- Los que están en pareja consideran como ventaja la facilidad para compaginar vida personal y vida profesional/laboral, pero a la hora de ver las desventajas éstos mismos sujetos también eligen la soledad.
Otro tanto sucede con las ventajas y desventaja de estar en pareja:
- Los sujetos sin pareja que marcan como ventaja de estar en pareja el sentirse acompañado en la vida (en un poco más del 80% de los casos) A la hora de ver las desventajas de estar en pareja estos mismos sujetos se distribuyen en dos posturas: la menor libertad para las elecciones y decisiones y la dependencia: de espacios, tiempos, emocional, etc.
Es decir que aquellos sujetos sin pareja tendrían mayor disponibilidad para acomodar sus tiempos para trabajar, por lo tanto para llegar a producir más dinero, a la vez que mayor libertad para tomar decisiones, como por ejemplo en los gastos; es decir que eventualmente este grupo social podría llegar a posicionarse como un nicho en el mercado al cual apuntar bienes y servicios, más aún si se considera que la sensación de soledad es su principal desventaja. Es decir serían sujetos que podrían dedicarle más tiempo al trabajo, ganar más dinero, disponer de mayor libertad para gastarlo y que a la vez sentirían con mayor o menor peso la soledad, situación que a su vez favorecería el consumo como medio para saciar esa sensación de vacío.
Dada la situación actual del mercado neoliberal una parte de este grupo de sujetos pudiera llegar a convertirse en un grupo de riesgo favorecido por el malestar psicológico que eventualmente pudiera llegar a estar relacionado con la sensación de soledad y las exigencias laborales del mercado. En función de estas hipótesis se considera conveniente llevar adelante investigaciones en torno a estas tendencias.
En relación con la pregunta: ¿Qué pensás respecto de estar en pareja? (Tabla 23)
Se podría analizar lo siguiente:
- La cantidad de respuestas totales obtenidas fueron 265, es decir que en promedio cada sujeto ofreció 2.6 respuestas.
- Las respuestas más votadas por todos los encuestados fueron (en orden de importancia):
- “Es un trabajo diario y de a dos” con el 67.9% de los votos.
- “Es estar dispuesto a ceder” con el 48.6%.
- “hay que encontrar a la persona justo para uno” con el 38.5%.
Al analizar los que marcaron por lo menos una respuesta y ver su distribución entre los que están o no en pareja y por sexo (Tabla 24) se encuentra que:
- Los hombres tienden a pensar respecto de estar en pareja que “es muy lindo” en el 59% de los casos, no presentando diferencias mayores entre aquellos que están en pareja y aquellos que no.
- Las mujeres tienden a pensar que estar en pareja “es un trabajo diario y de a dos” en el 52.9% de los casos y tampoco presentan diferencias marcadas entre las que están en pareja y las que no.
Luego se agruparon las opciones de respuestas en dos grandes categorías.
En la categoría 1 se agruparon aquellas afirmaciones que quizás estarían más vinculadas a ideas en el sujeto que eventualmente pudieran hacer pensar en una mayor disposición hacia el encuentro vincular con el otro. Estas afirmaciones serían:
- Es muy lindo
- Es un trabajo diario y de a dos.
- Es estar dispuesto a ceder.
- Es estar dispuesto a compartir.
En la categoría 2 se agruparon aquellas afirmaciones que pudieran eventualmente estar más relacionadas con una idea sobre el “estar en pareja” que se aproximaría más a una concepción de pareja entendida desde lo teórico desde el complemento, más que el suplemento, afirmaciones que depende del caso, podrían eventualmente llegar a dar cuenta de cierta intolerancia por parte del sujeto a incluir y aceptar al otro en su condición de sujeto o hacerle un espacio en su propio mundo, darían cuenta más bien de cierta molestia del otro en su condición de alteridad. Estas afirmaciones son las siguientes:
- (estar en pareja) Es muy lindo pero te genera muchos dramas.
- Prefiero estar solo antes que mal acompañado.
- Prefiero estar solo antes de enamorarme y que me hagan sufrir.
- Hay que encontrar a la persona justa para uno.
- En este momento puede que sea una opción para no estar solo/a.
- Todavía no sé cómo me engancharon.
- Lo bueno de estar en pareja es tener sexo asegurado.
Si se cruza la condición de emparejamiento al momento de realizar la encuesta, se encuentra que, aquellos que aquellos sujetos que están en pareja tienden a elegir estas afirmaciones del grupo uno en el 98.4% de los casos, solamente en el 1.6% (un solo sujeto) eligió afirmaciones del tipo dos. La diferencia llamativa surge al ver que los sujetos que están solos tienden en un 20% a elegir respuestas en la categoría dos. (Tabla 25)
En función de esto se podría pensar que dentro de aquellos sujetos que realizaron la encuesta y que no están en pareja habría un grupo que aparentemente tendrían dificultades en algunas de las disposiciones al emparejamiento.
Si se cruza estas categorías con la intensión manifiesta de búsqueda de pareja, tanto en aquellos que están solos como los que están en pareja (Tabla 26) se encuentra que habría un 66.7% de sujetos sin pareja, que por un lado manifiesta estarla buscando pero por otro refiere afirmaciones de la categoría 2.
Es decir que de aquellos sujetos que están sin pareja al momento de la encuesta y que eligieron respuestas de categoría 2 (20%), el 66,7% se reconoce como buscando pareja.
Es más, sería lógico esperar que aquellos sujetos que no están en pareja y refieren que tampoco la están buscando tiendan más a elegir afirmaciones de la categoría 2, sin embargo sucede al revés en el caso de los que están sin pareja.
En el caso de los que sí están en pareja y refieren no haberla buscado el porcentaje de la categoría 2 se reduce a cero.
En función de lo planteado se podría pensar a título muy tentativo que, dentro del grupo de sujetos que está sin pareja y que manifiestan estarla buscando, habría un grupo de ellos que, de manera más bien contradictoria con lo que manifiestan tendrían algunas resistencias a vincularse en pareja.
Si se cruzan estas categorías con la segunda pregunta que indaga a cerca de la actitud frente a la falta de pareja, se encuentra que un 44.4% de sujetos que marcan la categoría 2 en esta pregunta han manifestado que sienten “la necesidad de estar en pareja y les agrada la idea”. (Tabla 27)
Estas variables se comportan muy diferentes en los sujetos que sí están en pareja, ya que el único sujeto que eligió afirmaciones de la categoría dos respondió que cuando estaba sin pareja así estaba muy bien. (Tabla 27)
A partir de estas cifras se podría pensar que una parte (alrededor del 20% de los que buscan pareja) de los sujetos encuestados que está sin pareja manifestarían la necesidad de estarlo, sin embargo se podría pensar que desde lo psicológico tendrían algunas dificultades para la disposición vincular.
En relación con la importancia otorgada al atractivo físico en la atracción de la pareja (tabla 28) se podría decir que en los hombres sin pareja de la muestra consideran un 61.5% que es muy importante. Mientras que en las mujeres y en los hombres que están en pareja esta importancia tiende a ser intermedia.
Respecto al grado de importancia otorgado al sexo en la pareja, tanto los hombres como las mujeres, solos o con pareja consideran que es muy importante; en poco más de un 75% de todos los casos, excepto en el de las mujeres que están sin pareja donde esa cifra aumenta al 83.9%. (Tabla 29)
Respecto de las características que definirían a la pareja ideal se podría decir lo siguiente (Tabla 30):
- El promedio de respuesta por sujeto fue del 1.8
- La respuesta más votada con el 26% de los votos fue “Aceptar al otro tal como es”; seguida en seguido término con el 17.3% por “como la que tengo ahora” para el caso de los que están en pareja y “no sé cómo pudiera llegar a ser” para los que están solos. Por último en el ranking con el 16.8% de los votos figura “Un complemento perfecto”.
- Los que están en pareja tienden a elegir “No creo que existan pareja ideas” (22.6%) y “como la que tengo ahora” (22.6%)
- Los que no están en pareja tienden a elegir “Un complemento perfecto” (31.8%) seguido por “No creo que existan pareja ideas” (29.5%).
En relación con las posiciones que refiere el sujeto cuando discute con su pareja se encuentra que:
- El más votado, con el 25.8%, refiere que se entrega al intercambio de posturas diferentes, seguido con el 17.2%, los que votaron que les gusta arribar a la verdad.
- Los que están sin pareja tienden más a elegir “Me gusta sostener mi punto de vista” con el 38.6% mientras que los que están en pareja ésta opción se empata con “me entrego al intercambio de posturas diferentes” en el 30.6% de los casos.
Respecto de las experiencias negativas (Tabla 32), el (41.9%) de los que no están en pareja refieren haber sido traicionado o defraudado varias veces o que una vez le pasó con una persona (25.6%); mientras que los que sí están en pareja la mayoría se encuentra entre que una vez le pasó, con una persona y que hasta ahora no le ha sucedido (64.8%)
Esto podría a hacer pensar que los sujetos que están sin pareja han sido en mayor medida defraudados y que a su vez esto pudiera estar relacionado con una resistencia de vincularidad.
En relación con la cualidad que consideran imprescindible de su pareja se destaca con el 28% el Respeto; seguido en segundo lugar por la Honestidad y Sinceridad elegida en el 23.5%. Es de destacar que el 4.7% de los sujetos eligió solo Honestidad. (Tabla 33)
Si se diferencia por sexo y condición de emparejamiento se destaca:
- Los hombres que no están en pareja eligen Honestidad y Sinceridad en igual proporción con Sentido del Humor (23.1%).
En cambio los que sí están en pareja priorizan Honestidad y Sinceridad con el (29.6%), seguido por el Respeto (18.5%)
- En las mujeres que no están en pareja se prioriza primero el Respeto (24.2%) y muy cerca en segundo término la Honestidad, Sinceridad y Fidelidad en proporciones similares (21.2%).
En cambio en las sí están en pareja la balanza de inclina más hacia el Respeto (39.5%) como primera elección, y la fidelidad (21.1%) como segunda. (Tabla 34)
Hay una pregunta que en la encuesta se le realizó solamente a los que están en pareja: “Con mi pareja ¿Cómo comenzó la relación?” se si corta esta pregunta por sexo se encuentra que (tabla 35):
- La respuesta más frecuente (60.7%), tanto en los hombres como en las mujeres, fue: “fue una correspondencia mutua”.
- En segundo lugar se podrían marcar algunas diferencias según sexo: en el caso de las mujeres el 25.7% respondió “me parece que al comienzo él/ella estaba más enganchado que yo”; en cambio en el caso de los hombres el 23.1% eligió “al comienzo yo estaba más enganchado/a que él/ella”.
Estas cifras llevarían a concluir que en los sujetos de la muestra comprometidos en pareja en el 60% hubo una correspondencia mutua al iniciar su relación, sin embargo, en aproximadamente en cerca del 25% restante, fueron los hombres los que tendieron, al inicio de la relación, a sentirse más atraídos que sus parejas. Quizás esto pudiera estar relacionado con cuestiones vinculadas al género, es decir a la femineidad y la seducción desde el lugar de sentirse deseada más que deseante, es decir promoviendo en el otro un sentir vinculado a desear justamente aquello que cree que no puede tener.
Análisis de las entrevistas
A fin de resguardar la intimidad y el secreto profesional de los sujetos involucrados en la presente investigación, las entrevistas administradas y su análisis respectivos no se publican por este medio.
Sepa disculpar las molestias que ello pudiera ocasionar.
21.- Cada pregunta y cada respuesta tiene un número de código respectivo. Al mismo tiempo, lo que está codificado como V1, V2, etc. son las respectivas variables que fueron tratadas en el SPSS. Las tablas con los resultados porcentuales ubicadas al final en el anexo contienen los números de Variables respectivas en el SPSS a cada pregunta y los códigos de respuestas. En el formato de la encuesta ubicado en la metodología se podrá encontrar las referencias de la codificación (página 17).
22.- Las categorías en las que se clasificó la muestra fueron: C 1: de 18 a 21 post adolescentes; C 2: de 22 a 28 años los jóvenes; C 3: de 29 a 40 años: adultos jóvenes; C 4: de 41 a 50 Adultos.